voy a ver un partido de fútbol y resulta que termino siendo un jugador más.
era un partido de la selección, pero lejos estaba todo de parecerme raro, porque yo estaba jugando ahí como de toda la vida.
me ponen los últimos diez minutos y juego aceptablemente.
cuando salimos me pongo a charlar con los jugadores: pasan messi, mascherano, hablo con riquelme que estaba enojado porque el técnico no lo puso (dos cosas son interesantes: uno es que me pusieron a mi y no a román, y dos es que él es caprichoso hasta en mis sueños).
sigo y hablo un rato con el técnico. es muy buena onda y hacemos chistes.
últimamente sueño mucho con fútbol, pero no me da miedo decir que soy un jugador de fútbol frustado (en una de esas).
la cosa se pone extraña cuando me separo del grupo y me encuentro en un lugar muy parecido a la isla maciel corriendo porque me sigue la policía, o alguna especie de autoridad que me quiere atrapar, y en el afán por huir fastidio unos perros. o los perros ya eran de la policía... no sé.
cuando no puedo correr más y veo que el perrito me va a atacar, agarro una pala y me propongo cagarlo bien a palazos. lo miro y me enfrento. y me doy cuenta que me va a comer. y también sé que tengo muchísimo miedo. un montón.
ya no estoy seguro si me abalancé yo o él vino hacia mi pero le pegué y ahí cambió todo: él tenía muchísimo miedo y yo no podía dejar de golpearlo. le pegué hasta que cayó y me miró muy triste, y yo noté que él estaba siendo obligado a hacerme daño. solamente quise defenderme, pero él ya estaba sangrando por los ojos y por un costado de su cabeza donde le había conectado un palazo, y me miraba muy triste otra vez.
hubiera tratado de razonar con él si no fuera porque tenía mucho miedo y además era un perro.