su sueño aqui.

por favor no incluír ilusiones, delirios o flashes. se agradece ser fiel a la idea de publicar solamente sueños venidos del mundo que se visita a la hora de dormir, inclusive en siestas y cabeceos de colectivo.

vale tanto un lenguaje florido, como uno minimalista, poético, coloquial o documental, balbuceado, ininteligible, escrito, dibujado o sonoro, brevísimo o novelado, minucioso o a grosso modo.

si ud. cree que es bueno invitar a alguien a escribir en este blog, nomás deje su mail en un comentario.
gracias.

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26.10.24

¡Drune!

Muertos sin huesos pasan por debajo de las puertas para cortar mechones de cabello a la gente que duerme. Parecen secos como las cabezas reducidas de los jíbaros. Un muñeco de peluche siniestro pasa a los pies de mi cama conduciendo una pequeña cama como si fuese un automóvil. Descubre que lo estoy mirando y me grita: «¡Drune!».

19.10.24

Gente del templo

Camino por las calles de un barrio. Paso junto a un edificio con aspecto de templo. En la puerta, hay esculturas que parecen de la India o de Extremo Oriente. Una estatua sujeta un puñal, o un revólver. Tomo el objeto y una figura, que hasta ahora parecía otra estatua, me habla. Interpreto que me dice que deje el objeto donde estaba. Así lo hago. De hecho, es lo que iba a hacer antes de que la figura me hablara. 

Sigo avanzando y me aborda un hombre con una especie de kimono, u otro tipo de vestido oriental, blanco y negro. Posa su mano en mi espalda y, viendo que se acerca gente por la vereda de enfrente, sonríe y me invita por señas a saludarlos y a imitar otros gestos que él hace. Nos rodean otros hombres vestidos como él y mujeres con vestido similar, pero rojo y blanco. Me hacen pensar en las figuras de la baraja inglesa. Hacen una suerte de coreografía, hecha de saludos y ademanes ampulosos, dirigidos siempre hacia la gente que transita por la vereda de enfrente. El primer hombre no ha quitado su mano de mi espalda y, de pronto, me doy cuenta de que tanto él como sus compañeros y compañeras, con sus movimientos, están intentando introducirme en el edificio. 

«Yo no voy a entrar ahí», digo, deteniéndome en seco. 

«No entiendo», dice el hombre, sin quitar su mano de mi espalda ni dejar de sonreír. 

«Yo sí entiendo», respondo, y comienzo a repartir golpes a diestra y siniestra. 

Los sigo golpeando aun despierto.

9.9.18

bjork

anoche soné con una especie de cárcel. era en el futuro y parecía entre un aeropuerto y una fábrica. nosotras éramos mujeres un poco parecidas a tank girl y un poco al robot de "all is full of love" de bjork.
intentábamos juntar del piso unas agujas muy finitas que se caían de unos pequeños tubos de vidrio. rodaban por el piso casi sin tocarlo, como si flotaran sobre un finísimo colchón de viento.
nos metíamos las agujas esas en la carne para no convertirnos en hombres.
ellos querían convertirnos en hombres porque nos necesitaban para hacer niños.
los niños se hacían en una especie de termo pero para cada niño se necesitaban cuatro hombres, y nosotras éramos todas mujeres.
nos hacían pasar por unas cintas y nos daban un polvo negro. el mismo polvo negro se usaba para hacer niños.
el procedimiento era así:
primero éramos mujeres y nos hacían coser una telas finísimas. nosotras nos robábamos las tijeras para cortarnos la carne y el pelo.
si te cortabas la carne y el pelo y te metías agujas en el cuerpo, te quedabas mujer y no servías para el siguiente paso.
pero cuando lograban convertirnos sentaban a los hombres convertidos en grupos de a cuatro y cada uno tenía un termo más grande que el de al lado, en el que debía soplar. el aliento de los hombres era el polvo negro y del cuarto termo salía un niño.
los niños no lloraban.
soñé que había una fiesta en el congreso. el asunto es que había una gran inundación y la fiesta era en el techo.
llegábamos en unos ferrys de los que te bajabas por la ventana ; tenías que elegir si bajabas por la ventana de unitarios o federales.
pisabas en borde de la cornisita curva y estaba lleno de estrellitas de papel. era papel de sugus plegado a mano y adentro había un pedacito de sugus de sabores extraños.
habían recortado los caramelos con forma de estrella en forma muy desprolija, por lo que en alguna parte debía haber un masacote de puntas de sugus.
yo pensaba "que carajos, tienen gente plegando estrellitas", pero aún más sorprendentes eran los sabores de los caramelos : cada sabor era el sobrenombre de un legislador. había sugus de terminator, hada, manzanita, patagonia...
doblando al entrar unos animadores disfrazados te daban la bienvenida.


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29.1.17

estábamos en el sur pero de Chile
mi prima se había hecho una casita junto al mar.
la casita primero era de piedra como todo.

llegábamos desde un valle con río azul brillante encajonado. el pasto se iba disipando hacia la roca de la costa con blandura.

la casa de mi prima era de dos pisos cuando entrabas. nos sentábamos a charlar y en su pared colgaba un cajón tipográfico decorativo repleto de minifacturas. había facturas que no conocía. por ejemplo: unas minitartitas de puré de batata con malvaviscos. yo preguntaba si se podían comer y me decían  "claro, a la noche se reponen solas." los ojos se me humedecían.

salíamos y el mar era lindo y suave, como jabonoso. nos patinaba muchísimo pero con ternura y jamás nos picaba un golpe de ola.

de pronto subimos al segundo piso de la casa a apreciar la vista y el mar estaba cada vez más cerca. empezaba a romper al pie de la casa de mi prima.

la marea subía de golpe en golpe. las paredes de la casa se iban haciendo lentamente cada vez más ventana y menos piedra. mi prima me explica que no había chances de que entrara agua: su casa era así como lo estábamos viviendo.

de alguna manera nosotros dentro de la casa también empezábamos a saltar de a poco. se perdía la gravedad y habíamos entrado en la búsqueda de un estado de balance.

fuera se veía todo azul y un poco marino. nos quedábamos sentados tomando mate emocionados.
el cielo y el mar no se distinguían. las cosas que nadaban eran: caracteres, asteriscos, copos de nieve, emoticones de colores lindos. estrellitas. pececitos. áreas luminosas.

nos quedábamos sentados de las manos y comíamos minifacturas. sentíamos como un privilegio. entonces algunas tenían decoraciones de oro y piedras preciosas por todos lados.

1.4.16

Sueño o recuerdo

Mi abuela, al grito de ¡mi hijo! ¡mi hijo! corre a abrazar a alguien que entra en  la habitación. Yo la veo en contrapicado, tan alegre, tan alegre, y no alcanzo a ver al hombre que entra. De repente tengo una sensación de vértigo, como de estar en una montaña rusa, y me río con la alegría espontánea de una niña. Mi abuela me está meciendo como en avioncito. Siento el aire pegarme con fuerza en la cara. Me despierto. Dormí sólo unos minutos. Tengo la sensación de haber recordado algo que había olvidado hace mucho: la alegría auténtica que mueve la risa de lxs niñxs.

21.2.16

Invento

Se ve que trabajaba en un hotel muy cheto y un tipo me pedía 100 cajas de gelatina sin sabor porque necesitaba hacer un invento. Cuando subo a llevárselos me dice que pase y veo que tiene un fuentón enorme lleno de (lo que parecía ser) gelatina transparente y un zapato flotando en el centro.

17.2.16

bombas flotadoras

estaba en un barco que se hundía de pronto mientras yo hablaba con un tipo que me gustaba. yo estaba más cerca de la ventana y el estaba ocupado en poner cara de culo, así que yo lograba salir a flote. unas 8 personas lográbamos llegar a la costa en una tacita de plástico.
ya en tierra, yo juntaba bijouterie y flores de mentira para mirarlas y pensar en los ahogados. había un rumor de que pablo lescano andaba flotando, y salíamos a buscarlo desde la orilla.

presupuesto

yo vendía zapatos usados en el hall de un edificio vidriado.
el tipo vino y para contarme su propio sueño hizo aparecer 50 niños que bailaban en ronda como conejitos. me pidió presupuesto por filmar el video y le pasé 5 lucas incluyendo el alquiler de los equipos.
no se presupuestar ni en sueños.

16.2.16

Sobrecarga

Hay azúcar derramada en la mesa. Tomo una pizca. La froto entre mis dedos y se eleva por el aire. Es el ambiente, que está cargado de electricidad. Repito la operación con idéntico resultado. Mónica, junto a mí, intenta capturar con la boca los granitos que flotan a su alrededor.

Algo estalla. Me volteo.

Un tupper sobre la mesa contiene peces. Son ellos los que están explotando. Al hacerlo, han agujereado el plástico. Por el hueco sobresale un pez azul, hermoso, muerto, deforme por la explosión. El agua se escapa. Otro pez boquea en el charco que se ha formado junto al tupper. Quiero ayudarlo, pero no logro reaccionar.

Sé que las explosiones fueron causadas por lo que he hecho con el azúcar. Me siento culpable.

24.11.15

Torpedo

Soñé que me comía un helado (torpedo) pero no de agua sino de crema.

22.10.15

el fin del mundo

sueño: anunciaban el fin del mundo. estábamos en un pueblo costero de Japón que bien podía haber sido las toninas pero en zara las cosas tenían los precios en yenes. decidiamos encontramos en la puerta de una librería para darnos el último abrazo, poco convencidos. corriamos para llegar a tiempo. había unas luces mediopelo que venían de la costa y todos caminábamos había allá: tres ballenas voladoras con plumas de paloma descendían sobre el agua. las mirábamos asombrados y expectantes. entonces se escuchaba una voz omnipresente que hablaba sobre quesos untables en sus 8 nuevos sabores: calamar, vieyra, crustaceo, centolla... y 8 envases a escala ballena bajaban del cielo. "es el fin del mundo de los quesos que conocían", decía la voz.

14.7.15

El asesinato

Estoy en mi trabajo. Hay un futbolista muerto tirado en el piso. Yo lo maté. Es morocho, pelado, alto y fornido. Es Mascherano, pero en el sueño no lo sé. Pienso que tengo que sacar el cuerpo de ahí porque a mi jefa no le va a gustar nada. Tengo asumido que voy a ir a la cárcel por mi crimen pero me interesa más que mi jefa no lo encuentre ahí. Ella no soportaría tal desorden. Sigo pensando qué hacer hasta que me llaman de la biblioteca de la que soy socia para reclamarme que no les devolví un libro. Hago esfuerzos para recordar qué libro de la biblioteca tengo en mi casa, pero no recuerdo ninguno. Les digo que es un error. Les pregunto qué libro me están pidiendo. Ellos me dicen el nombre del libro y recuerdo que sí lo tengo. Entonces, decido ir a buscar el libro a mi casa porque me parece más importante ir a devolverlo que cualquier otra cosa!
A partir de ahí el sueño se vuelve confuso, no sé si estoy en mi casa, en el trabajo o en la biblioteca. La acción se vuelve circular: las escenas se repiten de manera similar con pocas variaciones. Es el artilugio del que me valgo en el sueño para demorar mi entrada a la cárcel (y así continuar durmiendo).

5.3.15

Control de calidad

Cuando era joven, el dueño de la librería en la que trabajo enviaba a su hijo, aún un niño, a testear los cajones de una funeraria a cambio de dinero.

La empresa le pagaba al padre por cada cajón que probaba el hijo, acostándose en su interior.

Le cuento esto a una chica.

—Claro —me dice—, en esa época se estilaba.


12.11.14

Noviembre se duerme 4 horas/día y se suena con Mascherano

Era como una fiesta. Todos empilchados. Las chicas supuraban perfumes, transpiradas, brillaban sus poritos glitte rpurpurina. Estábamos en la Creamfields. Las cosas características: ambiente boliche, vestiditos, máscara de pestañas, tacos, push-ups, cadenas, bling bling, caras duras, olor a escabio.

De pronto estábamos en un supermercado chino pero bien grande. Las luces estaban prendidas y todo era un caos. De alguna manera comenzaba una batalla campal. Tirábamos las góndolas y corríamos y cerrábamos el paso volcando expositores de utensillos de cocina. Mi mejor amiga era la novia de Mascherano: teníamos la guerra casi ganada.
Panterita la gatita negrita paseaba y participaba, se mantenía cercana, vivía en el chino. Corríamos y peleábamos y yo me arrastraba, las cosas se iban de control. Los del otro bando eran chetos turros. Nosotros éramos nosotros: Julia la tejedora de poemas, Mile la bombona superpoderosa y Mascherano. Caían unos del cartel de Juárez de enfierrados, Masche me miraba y con un gesto entendía todo. Era la hora de huir o morir. Dejábamos al bando contrario ser víctimas de la masacre y corríamos. Afuera, en el estacionamiento, Mascherano ya tenía prendido el motor de su Ferrari. Guau, nunca me había subido a un auto así. Panterita hacía volteretas en el piso de asfalto, saltaba dentro el coche y en un toque todo había pasado.

Descansábamos sobre un puente, mirando el río, lento, silencioso, casi inmóvil. Panterita se despierta y reclama su hogar-chino. Hace berrinche. Entendemos: el río llega hasta allá. Sin dudarlo un segundo se frota en mis piernas, me da un besito, y salto olímpico. Nada como nutria, yo me desespero, pero al toque Masche me toca el hombro y la veo, me tranquilizo. Veloz deslizándose bajo el agua apeeenas saliendo un ínfimo espacio por el que respira, sus orejas de gato marcan dos estelas y su cola se deja adivinar en el movimiendo onduloso del agua, nadando pareja, segura, tranquila, con decisión, se pierde su rastro hacia el Sol poniente.

9.11.14

Vacaciones en un hotel de estilo francés en el medio de la selva.


L comía una droga que lo hacía correr como jugador de fútbol americano a comerme. Si no me encontraba se comía otras cosas: palmeras, columnas grecorromanas estructurales del edificio inmenso en el que vivíamos. La comía a cada rato, le habían regalado una bolsa llena. El efecto supuestamente era otro, pero a él se le ponía la remera amarilla e intentaba derribarme a mordiscones.

Nos regalaban una docena de tapires bebés que tenían la particularidad de venir a abrazarte en cuanto te veían. Descansaban en su propio patio lleno de pasto y plantas que les preparamos. Todavía eran muy bebitos, cuando nos veían no hacían nada. Suspirábamos.

Yo me escapaba de una infección zombie localizada en el ala oeste. A pesar de recorrer corredores con habitaciones con puerta, candado y cerrojo, el mejor lugar donde se me ocurría meterme era un laberinto. Tenía una ak47 y una itaca, pero les disparaba con una glock de balines. Era como un juego. No me importaba el miedo.

3.11.14

la revelación

el sueño era algo así como una fiesta
una celebración para discutir el bien en el mundo
por eso era importante que todos vinieran
mi papá
disfrazado de walter white
preparaba muffins y oreos azules
la gente llegaba
vos te hacías esperar
pero aparecías
robótico indiferente
me abrazabas alzándome
y un besito me deformaba
hasta que la punta de la cabeza
me llegaba al cielo
y entonces en vez de vértigo
sentía que todo era hermoso
tenía mucho sentido

31.10.14

nidos.

el hace nidos para vivir triste tirando muebles por el aire y acomodándose sobre la pila de cosas rotas.

29.10.14

hoy decidí dormir todo el día.


en el sueño de las 2 a las 4 le tenía que dar un diploma a Pío, pero como el no podía venir lo recibía antonio birabent.
cuando se lo estaba entregando se daba cuenta que ya nos conocíamos (?) y me decía que mi diploma me lo tenía que entregar el porque era como la cuarta vez que pasaba. pero yo le decía que me lo iba a entregar mi jefe. sorry antonio, yo se que te gusto, pero no.
los diplomas se entregaban así: había uno fósforos minúsculos pintados de colores con el nombre del que lo recibía escrito en una parte raspada como cuando mamá le ponía nombre a los lápices que llevabamos a la escuela. pero algunos decían "iron maiden" o "36"
entonces venía Kim con unas linternas que iluminabas la pared y según como ibas variando el ángulo proyectaban frases que iban cambiando. las frases eran super misteriosas, y encima cuando las leías era como que caías por dentro de la pared y salías en el mismo lugar pero 5 metros más allá unos segundos en el futuro.

11.9.14

Medicina alternativa

Estoy con dos hombres en el living de una casa. Parecen mellizos.
Les cuento que tengo un problema en el hombro.
Uno de ellos me dice que para eso es bueno clavarse un cuchillo atravesando el hombro de lado a lado y pasar por el agujero resultante una sábana, a modo de cuerda.
No me parece que eso sea bueno.
Intentan convencerme haciéndome una demostración. Uno de ellos le clava al otro un cuchillo —enorme, de carnicero— en el hombro del modo que me acaban de describir.
La tarea que efectúan no es fácil. Hay que forcejear mucho. La herida sangra. La sábana, blanca, está toda manchada.
El que es acuchillado no parece dolorido. Mientras hacen su trabajo, cada tanto me miran, buscando un gesto de aceptación de mi parte.
No están logrando convencerme.
Alcanzo a escuchar que uno de ellos habla por lo bajo con el otro.
"Tratá de agarrarlo", dice, refiriéndose a mí.
Despierto con el corazón galopando.